Ciertamente es muy interesante ver la histeria de todos los mercenarios de la pluma que han cobrado de USAID todos estos años. Es más, si Trump siguiera untándoles dinero, veríamos cómo cambiaban de discurso de un día para otro. Pero es que las furcias se han quedado sin clientes. El burdel ha cerrado y no conocen otra profesión a la que dedicarse. La suya, si es que alguna vez la ejercieron, la profanaron hace mucho.