Mientras el primer ministro de Israel ofrece total apoyo a su pueblo, Pedro Sánchez en España califica a los valencianos de marginales luego de demorarse casi una semana para ir al lugar del desastre e incluso decir que ellos tenían que «pedir la ayuda».
Sabemos que en América no se olvida la historia de Busch y la forma en que actuó cuando Katrina devastó varios pueblos y murieron más de mil pesronas. Los cubanos sabemos bien como la familgia Castro nos ha despreciado desde el primer día.
Al evaluar lo ocurrido luego de los ataques a judíos e israelíes en Amsterdam Benjamin Netanyahu escribió en la red social X: «Al evaluar la situación en el Ministerio de Asuntos Exteriores: No aceptaremos ningún daño a los judíos, ni en Amsterdam, ni en Europa, ni en ningún otro lugar». La declaración del primer ministro israelí estuvo acompañada de la orden de enviar fuerzas miliatares para proteger a los ciudadanos de su tierra y aviones para llevarlos a casa.
Los israelíes no necesitan esconderse y aislarse por ser judíos en 2024. No nos harán retroceder 80 años. Los tiempos han cambiado y podemos protegernos. Esto es sencillamente impactante e inaceptable, escribió en X un usuario.
La gota fría en España y Pedro Sánchez. Bush, y el recuerdo de Katrina
En contraposición a lo que ha decidido Netanhayu ahora ( y eso sin recorrer historias en el pasado donde su pueblo ha contado con el respaldo del gobierno de Israel) podemos por estos días poner ejemplos como el Pedro Sánchez.
Fue a una zona de horror en Valencia casi una semana después del incidente que dejó decenas de muertos y desaparecidos y como era de esperar recibió su merecido un rechazo rotundo fango y palos en lanzadera.
Y para no dejar dudas de su mala clase cuando regresó a Madrid y tuvo el cinismo de dar declaraciones osó llamar marginales a los cientos de valencianos que le repudiaron.
Alguien por estos días recordó cómo en USA hubo acciones repudiables al entonces presidente Bush cuando el huracán Katrina azotó varias ciudades del país. (Eso sin incluir en esta historia la cara que puso cuando le informaron lo del 9/11).
Y no sobraron comentarios de otros personajes que odian al pueblo como de Cuba Cuba como Díaz Canel ahora y desde 1959 la famiglia Castro.
A los cubanos que expresaron y expresan rechazo a las figuras del poder no les llaman marginales como el de España. Para ellos hay otros métodos.
Los tildan de contrarrevolucionarios, traidores, les fabrican causan y los mandan a la cárcel, la torturas, los forzamientos al exilio, y el escarnio público. Aunque nadie olvida que empezaron fusilando, luego enviando a prisión y cuando la acumulacion de crímenes fue ascendiendo apelaron a otras formas de fusilamiento mediatico.
Contrarrevolucionarios, gusanos, traidores en fin…
Mirando tanta desfachatez de Pedro Sánchez hacia el país que lo eligió jefe de estado y recordando ciertas historias del pasado no puedo evitar pensar en acontecimientos terribles que han marcado a otras naciones y el papel de los políticos que han estado gobernando en ese momento.
Hay una coincidencia notable en esos políticos y es que todos han puesto a flote los intintos bajos y oscuros y se han subordinado al poder en las sombras que traza las agendas.
¿Se acuerdan de Katrina en USA y el pésimo manejo de Busch ante la tragedia?
El huracán Katrina a fines del verano de 2005, que fue uno de los peores desastres naturales en la historia de Estados Unidos.
De acuerdo con analista el huracán Katrina ilustró los peligros que enfrentan los presidentes cuando no logran abordar tales calamidades de manera oportuna y eficiente. Por extraño que parezca en esta época de comunicación instantánea y ciclo de noticias de 24 horas, Bush no prestó atención a la noticia más importante del momento porque estaba de vacaciones y se permitió aislarse del país.
Rememorando esa etapa vale recordar que Katrina azotó la costa del Golfo en la mañana del lunes 29 de agosto de 2005, extendiéndose a lo largo de 400 millas con vientos sostenidos de hasta 126 mph.
Una marejada ciclónica de hasta 9 metros de altura en algunos lugares atravesó diques y canales de drenaje y provocó inundaciones generalizadas y el desplazamiento de cientos de miles de personas de sus hogares en Luisiana, Mississippi y Alabama. Los daños se estimaron en 100 mil millones de dólares. La cifra oficial de muertos estuvo por encima de 1.000 personas.
Los reportes de medios informativos precisaron que el Servicio Meteorológico Nacional había advertido el 28 de agosto, el día antes de que la tormenta tocara tierra en la Costa del Golfo, que «la mayor parte del área [de la Costa del Golfo] será inhabitable durante semanas… tal vez más tiempo».
El alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, ordenó la evacuación de la ciudad y abrió el Superdome como refugio, pero las miles de personas que buscaron refugio allí encontraron poca o ninguna comida, agua y atención médica.
Y donde estaba el presidente de los Estados Unidos?
El hombre se mantenía al margen del desastre. Día tras día, George W. Bush continuaba con sus vacaciones planeadas desde hacía tiempo en su rancho Prairie Chapel de 650 hectáreas en Crawford, Texas, y su personal no quería agobiarlo con información detallada sobre la situación en la Costa del Golfo.
Un artículo de usnews.com titulado La caída de Bush y publicado en 2015 reseñó los principales hechos que se dieron en esos días .
Cuando Katrina tocó tierra, Bush llevaba 27 días de vacaciones en su rancho. Luego de los informes de sus asesores decidió volar de regreso a Washington el 31 de agosto.
En el camino de regreso, hizo que el Air Force One sobrevolara parte de la zona devastada y vislumbró los restos desde el avión. Los funcionarios de la Casa Blanca permitieron a los fotógrafos de prensa tomar fotografías de un Bush con rostro sombrío mirando por una ventana del Air Force One, pero la táctica de relaciones públicas fracasó. Muchos estadounidenses vieron la foto, que fue ampliamente difundida, como una prueba de que Bush estaba demasiado distante de la miseria que sufría allí abajo. En una entrevista de 2010 con la NBC, Bush admitió que permitir que se tomara la foto fue un «gran error» porque lo hizo parecer «distante e indiferente».
Bush se negó a visitar la zona devastada de inmediato. Los asesores de la Casa Blanca dijeron en ese momento que Bush no quería causar interrupciones en las tareas de rescate y recuperación desviando la seguridad y las comunicaciones hacia él mismo. Pero los aliados de Bush admitieron en privado que podría haber visitado rápidamente algún lugar a lo largo de la Costa del Golfo con mínimas interrupciones, tal vez un lugar de preparación, para mostrar solidaridad con las víctimas del huracán y los primeros en responder. Sus partidarios dijeron más tarde que su lenta reacción y la débil respuesta federal, estatal y local al huracán socavaron la reputación de Bush de ser un administrador de crisis eficaz y un líder decisivo. Y su reputación nunca mejoró a pesar de que luego hizo repetidas visitas a la zona del huracán y destinó miles de millones de dólares federales a programas de recuperación.
Chivos expiatorios …Cómplices?
Los partidarios de Bush afirman que la administración se vio obstaculizada por la respuesta lenta e inepta de las autoridades estatales y locales de Luisiana, incluida la gobernadora Kathleen Blanco y el alcalde de Nueva Orleans, Nagin. Pero el público culpó ampliamente al presidente por no proporcionar ayuda de emergencia de manera oportuna y por ser insensible.
Las encuestas de la época confirman esta evaluación negativa. Una encuesta del Washington Post y ABC News concluyó que la respuesta fallida al huracán Katrina hizo caer el índice de aprobación de la gestión de Bush a mediados de septiembre de 2005 al 42 por ciento, el más bajo de su presidencia hasta ese momento, mientras que el 57 por ciento desaprobaba su desempeño. Sólo el 49 por ciento dijo que se podía «confiar en él en una crisis», en comparación con el 60 por ciento que pensaba así un año antes.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) fue ampliamente criticada por no haber actuado con la suficiente rapidez para ayudar a los afectados por la tormenta. Sin embargo, el presidente Bush, en un claro ejemplo de aparente falta de contacto con la realidad, elogió al director de la FEMA, Michael Brown, al comienzo de la crisis. «Brownie», dijo Bush, «estás haciendo un trabajo extraordinario». Estas palabras volverían a avergonzar a Bush cuando quedó claro lo mal que había trabajado la FEMA. (Brownie finalmente se vio obligado a dejar su trabajo.)