Bruno Bimbi @bbimbi: No tuiteé nada en todo el día porque no me sentía en condiciones de hacerlo. Esta mañana pude ver, en una base del ejército israelí, un video de 43 minutos que documenta las atrocidades cometidas por Hamas el 7/10.
Son 43 minutos seleccionados de horas y horas de grabaciones hechas en su mayoría por los propios terroristas. No es un material público y no es fácil acceder.
Por respeto a las familias de las víctimas, hay ciertas cosas que tuve que comprometerme por escrito a no divulgar y no se podía llevar celular ni ningún dispositivo electrónico.
Varias veces tuve ganas de llorar, de vomitar, de gritar, pero al mismo tiempo estaba paralizado. Algunas veces no aguanté y di vuelta la cara, pero traté de no hacerlo la mayoría de las veces, porque soy periodista y activista de derechos humanos y estar ahí también era una responsabilidad.
También pude conocer a uno de los rehenes liberados, un argentino que pasó 129 días en un centro clandestino de Hamas, y a la hija de otro rehén que aún está en cautiverio. Voy a escribir un artículo cuando me sienta mejor, pero quiero apenas comentar cuatro cosas antes de terminar el día.
Primero: todas las cosas que algunos negacionistas dicen en esta red que no sucedieron —que son “mentiras sionistas”—están filmadas. Las filmaron los propios terroristas mientras las hacían, con cámaras corporales y celulares, y hay también registros de cámaras de seguridad, vigilancia interna de los kibutz, cámaras de tránsito, etc. Lo que no se ha mostrado al público es porque las familias de las víctimas tienen derecho a que no se vea en televisión o en las redes sociales lo que les hicieron a sus hijos, sus padres, sus hermanos. Yo lo vi con mis propios ojos y es mucho más de lo que puedan imaginarse.
Segundo: el nivel de brutalidad, sadismo, crueldad y hasta “imaginación” para lo perverso que se ve en esas imágenes es demoledor. Cuesta mirar a la cara a otra persona después de verlo. Cuesta sentirse parte de la misma especie que esos monstruos. Cuesta comprender cómo alguien con sangre en las venas puede actuar así. No hay nada tan horrible ni siquiera en una película de terror. No existe absolutamente ninguna razón política, religiosa, histórica o personal que pueda justificar ni el 1% de lo que esta gente hizo. Es inhumano.
Tercero: lo que más me impresionó a mí fueron las risas, los festejos, los gritos de Allahu Akbar, el orgullo, la alegría de ver sangre, la satisfacción con la que hacen cosas que una persona normal, si le pusieran un arma en la cabeza y le ordenaran hacerlas, preferiría que le disparasen.
Cuarto: aunque entiendo las razones éticas por las que no suben todo el material a internet para que el mundo lo vea, no sé, realmente no sé, tengo demasiadas dudas sobre si no deberían hacerlo. El mundo precisa saber contra qué tipo de enemigo está luchando Israel. No hay futuro para el ser humano si esta gente no es derrotada.
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