Las Islas no aguantan más a menos que resurja San Borondón

Mientras navego y hago búsquedas relacionadas con islas desaparecidas llegué de nuevo a la historia de la isla San Borondón en Canarias.

A la historia que se teje alrededor de esa mistica isla hable hace poco más de un año en mi canal de youtube luego de que una amiga-Zeny-residente en una de ellas me hablara de la misteriosa isla fantasma que a criterio de algunas publicaciones «acecha la imaginación popular» («acecha la imaginación local») pero que para ella no resulta nada imaginario porque en una ocasión la vio.

Vea; https://www.cronistasoficiales.com/?p=1760

Una tarde de 1957 o 1958 Manuel Rodríguez Quintero (1897-1971) deambulaba, con su inseparable cámara fotográfica, por las Martelas de Arriba, cerca de Triana en Los Llanos de Aridane. En las represas-estanques propiedad de Gregorio Camacho Gómez estaban bañándose tres niños, entre ellos Arístides Sánchez y Evaristo Pérez Barreto. Era un día de horizonte y cielo limpio. De repente una isla se dibujó mar afuera, apareció de repente. No era El Hierro, la isla llamada del meridiano estaría más al sur a la altura de Fuencaliente. Era la isla encantada de San Borondón. No podía ser otra.

María Victoria Hernández Pérez, cronista oficial de los Llanos de Aridane, en Canarias, cuenta en la web de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales cómo Rodríguez Quintero (1897-1971) capturó aquella inaudita imagen: «Deambulaba, con su inseparable cámara fotográfica, por las Martelas de Arriba, cerca de Triana, en Los Llanos de Aridane» en un día «de horizonte y cielo limpio» cuando «una isla se dibujó mar afuera, apareció de repente».

No se trataba de El Hierro, porque estaría más al sur a la altura de Fuencaliente. «Era la isla encantada de San Borondón. No podía ser otra», continúa la cronista que da cuenta de que Rodríguez Quintero reparó en la importancia de aquella visión y disparó su cámara.

Hernández relata que el fotógrafo se debió dar cuenta de que difícilmente le iban a creer sus convecinos cuando mostrara la foto de la mítica isla conocida como la «encantada», la «errante» o la «encubierta».

Había sido dibujada y cartografiada. Su nombre aparecía en el Tratado de Évora firmado en 1519, por el que el rey de Portugal había cedido al de Castilla los derechos sobre San Borondón, «si se hallara» e incluso llegó a tener Capitán General. Francisco Fernández de Lugo, primer Adelantado de Canarias, logró de la Cámara de Castilla aquel mismo año de 1519 unas capitulaciones muy semejantes a las que nombraron Almirante a Cristóbal Colón antes de descubrir las Indias. Sin embargo, nadie había dado pruebas reales de su existencia, por más que muchos habían emprendido su búsqueda a lo largo de los siglos.

Consciente de ello, Rodríguez Quintero llamó a gritos a unos niños que se estaban bañando en una represa cercana y les hizo mirar hacia allí. La silueta de San Borondón se apreciaba con claridad. «Los niños se convirtieron junto al fotógrafo en testigos de aquella visión única de la antigua leyenda», escribió Hernández Pérez.

Para corroborar su testimonio, Rodríguez Quintero también fotografió a los chavales tras tomar dos instantáneas de la isla. «Correlativamente se conservan en el cliché que hoy guarda su familia, los también fotógrafos Lonque y Ángeles Rodríguez Castro», subraya la cronista de Los Llanos de Aridane. Otros vecinos de Tazacorte fueron testigos de aquella visión de San Borondón.

Lo más reciente con relación a la isla mágica: 4 de febrero de 2014

«Se ha producido un nuevo ‘avistamiento’. El pasado 10 de diciembre de 2023, Gabriel Hernández Pages captó una instantánea al atardecer, desde Los Pedregales, en Los Llanos de Aridane, en la que se aprecia, a la derecha de El Hierro y de las montañas de Todoque y La Laguna, lo que parece ciertamente el contorno de un territorio que despunta en el horizonte.

Unas 12 personas se hallaban en la tarde de ese día celebrando una fiesta en Los Pedregales y tomando fotos del atardecer. Curiosamente, en ese grupo se encontraba la arqueóloga Nuria Álvarez Rodríguez, bisnieta de Manuel Rodríguez Quintero, autor de la primera imagen de la ínsula que “viene y va”. Todos los allí reunidos vieron, con asombro e incredulidad, lo que parecía una isla en el horizonte del poniente, y Gabriel Hernández Pages logró fotografiarla.

Resulta también sorprendente que el ‘avistamiento’ de diciembre de 2023 coincide con el mismo lugar y espacio en el océano donde ‘emergió’ en 1957, según la fotografía de Quintero. Exactamente, a la altura del barrio de la Villa y Puerto de Tazacorte conocido por San Borondón. “Estábamos haciendo fotos de las puestas de sol, que esa tarde eran espectaculares, y de repente vimos allí eso, como una isla, pero allí no hay ninguna isla”, insiste la citada fuente.

En octubre de 2012– El mito de San Borondón está más vivo que nunca.

ESTUDIO ETNOGRÁFICO Los investigadores Manuel Poggio y Luis Regueira constatan que la cultura popular canaria describe el fabuloso territorio como una isla real que aparece y desaparece

Entre la relación de palmeros que afirman haber contemplado el fabuloso territorio y que se incluye en el libro La isla perdida, se encuentra la joven Yurena Hernández quien, con la cámara de su teléfono móvil, logró una instantánea de San Borondón. “Ante la mirada cartesiana de nuestro tiempo, no debe ser fácil narrar una experiencia como las suyas: nada menos que contemplar una tierra inexistente”, señalan los autores de la publicación.

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