Guerra Historia Memoria Viet-Nam USA. Esto es contra el olvido
Aquí les comparto un texto publicado en una cuenta de X que recomiendo encarecidamente a los que quieren conocer y entender la historia de Cuba. No creo que la plataforma se torne tan inquisidora que en algun momento decida cancelar publicaciones pero por si acaso y como forma de prevenir lo copio integro aquí.
Si sigues la etiqueta #EstampasdeMiCuba tendrás decenas de post ampliados que transitan por variados temas de la historia la cultura y la sociedad cubana.
Funcionarios cubanos, bajo cobertura diplomática en Hanoi durante la guerra de Vietnam, torturaron y asesinaron brutalmente a prisioneros de guerra estadounidenses a los que golpearon hasta dejarlos sin sentido en un programa de investigación «sancionado por los norvietnamitas».
Documentos secretos de la CIA y del Departamento de Defensa (DOD) recientemente desclasificados, obtenidos en virtud de la Ley de Libertad de Información, revelan el alcance de la implicación de Cuba con los prisioneros de guerra estadounidenses capturados en Vietnam.
El ex prisionero de guerra y teniente coronel de la Fuerza Aérea, Donald ‘Digger’ Odell, dijo que dos prisioneros de guerra estadounidenses en la celda contigua a la suya no fueron liberados por los comunistas de Hanoi porque «fueron torturados con demasiada severidad por los interrogadores cubanos…». «Los vietnamitas no querían que el mundo viera lo que les habían hecho».
Funcionarios del Departamento de Defensa han admitido que a los prisioneros de guerra se les dijo que no hablaran de «interrogatorios en terceros países» porque tendría «todo tipo de ramificaciones diplomáticas».
Por lo tanto, la tortura y el asesinato de prisioneros de guerra estadounidenses durante la guerra de Vietnam fueron barridos bajo la alfombra por el Gobierno de Estados Unidos. En lo que se denominó el Programa Cubano, las pruebas de «…métodos de tortura eran [sic] de interés primordial».
Los cubanos fueron apodados Fidel, Chico, Pancho y García por los prisioneros de guerra estadounidenses. Fidel, el líder del programa, fue caracterizado como «un interrogador profesional». Sin embargo, Chico fue descrito con aspecto de checo. Hablaba español pobremente y con acento y no podía escribirlo bien. Con toda probabilidad, era un «internacional comunista» checo encubierto como cubano.
Fidel llamaba a un prisionero de guerra americano el farsante porque actuaba como si estuviera en trance; sin embargo, los otros prisioneros de guerra sabían que no estaba fingiendo porque había sido golpeado sin sentido por Fidel y sus secuaces. El comandante James Kasler, as del Ejército del aire, también fue torturado por los cubanos en 1968. Fidel golpeó a Kasler en las nalgas con una gran correa de ventilador de camión hasta que sus «nalgas, parte baja de la espalda y piernas colgaron hechas jirones». Kasler dijo que «al menos 15 hombres murieron durante la tortura o no se supo nada de ellos».
Los documentos revelan que los cubanos no solo torturaron y mataron a prisioneros de guerra en Vietnam, sino que también podrían haber llevado hasta 17 prisioneros de guerra estadounidenses a Cuba a mediados de la década de 1960. Los prisioneros de guerra, en su mayoría pilotos, habrían sido encarcelados en Las Maristas [podría ser Villa Marista], una prisión secreta cubana dirigida por el servicio de inteligencia G-2 de Castro.
Según un cable del Departamento de Estado, un antiguo ayudante de Fidel Castro ofreció «pedir rescate por los prisioneros de guerra en Vietnam del Norte a través del Gobierno de Castro». El último párrafo decía: «Proponer no hacer nada más…», y no se hizo nada.
Un testigo cubano dijo que estuvo detenido con un pequeño grupo de prisioneros de guerra norteamericanos en la prisión de Las Maristas en Cuba. Los prisioneros se llamaban entre sí por sus rangos, como teniente y capitán, y un guardia le dijo que esos norteamericanos eran prisioneros de guerra, en su mayoría pilotos, traídos de Vietnam del Norte. El cubano se escapó más tarde y huyó a Estados Unidos, y aunque fue entrevistado por agentes del FBI a su llegada, nadie pareció «particularmente interesado en la información».
Según un estudio secreto de contrainteligencia de la CIA de 1975, el «Programa Cubano era un estudio psicológico de la Universidad de Hanoi». La Oficina Médica del Ministerio de Seguridad Pública de Hanoi (MPSMO) era responsable de «preparar estudios y realizar investigaciones sobre las técnicas soviéticas, francesas, de la China comunista y otras… más eficaces» para extraer información de los prisioneros de guerra. El MPSMO «supervisaba el uso de la tortura y el uso de drogas para inducir a los prisioneros [estadounidenses] a cooperar». Sus funciones también «incluían trabajar con asesores de inteligencia soviéticos y chinos comunistas cualificados en el uso de técnicas médicas con fines de inteligencia». «Los soviéticos y chinos estaban interesados en estudios de investigación sobre las reacciones de los prisioneros estadounidenses a diversas técnicas psicológicas y médicas. Los cubanos tienen [sic] autoridad para ordenar a los NVNS [norvietnamitas] que torturen a los PW [prisioneros de guerra] americanos».
El Programa Cuba en Vietnam es paralelo al de un programa soviético similar en Corea, según el testimonio ante el Congreso ofrecido a finales del año pasado por el general Jan Sejana, el desertor de más alto rango del bloque soviético durante la Guerra Fría. El general Sejana trabajó durante años como analista de alto secreto para la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos. Testificó que «los estadounidenses fueron utilizados para probar la resistencia fisiológica y psicológica y diversas drogas de control mental». Moscú ordenó a Checoslovaquia construir un hospital en Corea del Norte para los experimentos allí. En Hanoi, personal médico cubano y checo trabajaron juntos en el ultrasecreto Hospital 198 de Hanoi, donde se cree que fueron llevados prisioneros de guerra estadounidenses para su ‘tratamiento’.
Recientemente, Hanoi «reafirmó la inquebrantable solidaridad del partido comunista, del gobierno y del pueblo de Vietnam con la Revolución cubana», y elogió a Cuba por su derribo de los dos aviones estadounidenses pilotados por Hermanos al Rescate, una organización humanitaria que rescata a refugiados cubanos en alta mar.
Recientemente, mientras estaba de vacaciones, el presidente Clinton castró la Ley Helms-Burton, diseñada para fomentar el desarrollo democrático en Cuba. Ahora, Clinton, con la aparente ayuda de los republicanos, está a punto de eliminar la única palanca que le queda a Estados Unidos para obligar a los comunistas vietnamitas a rendir cuentas por los prisioneros de guerra estadounidenses que se sabe que estaban vivos y en manos de Hanoi durante la guerra de Vietnam. Así se perderá la oportunidad de llevar a estos criminales cubanos ante la justicia.
Delores Alfond, presidenta de la Alianza Nacional de Familias por el Retorno de los Militares Desaparecidos en Estados Unidos, afirma que el Gobierno de Estados Unidos debería perseguir implacablemente el procesamiento de estos torturadores y asesinos cubanos como ha hecho con los guardias de los campos de concentración nazis de la Segunda Guerra Mundial, como se ha examinado recientemente. La Alianza ha hecho un llamamiento a la comunidad cubano-estadounidense para que ayude a llevar a estos criminales ante la justicia.
Por respeto a los POW/MIA y a sus familias y a todo el personal militar, el senador Thomas y los demás miembros del comité deberían establecer una moratoria sobre la aprobación de un embajador en Vietnam hasta que Hanoi les proporcione los nombres de estos cubanos. El Gobierno de Estados Unidos puede mover cielo y tierra persiguiendo a terroristas que asesinan a civiles estadounidenses, como en el incidente de Achille-Laurel; sin embargo, no debería hacer menos por las torturas y asesinatos patrocinados por el Estado y cometidos por Cuba contra militares estadounidenses con la aprobación de los norvietnamitas.
**Michael D. Benge.
El autor pasó 11 años en Vietnam, más de cinco como prisionero de guerra (1968-73), y es un diligente seguidor de los asuntos de la región. Mientras ejercía como funcionario civil del Servicio Exterior, fue capturado en Vietnam del Sur por los norvietnamitas y recluido en numerosos campos de Vietnam del Sur, Camboya, Laos y Vietnam del Norte. Pasó 27 meses en régimen de aislamiento y un año en una ‘caja negra’. Por sus esfuerzos en el rescate de varios estadounidenses antes de ser capturado, recibió el máximo galardón del Departamento de Estado por heroísmo y un segundo por valor. Las fechas se refieren a eventos narrados hace varios años, cuando la administración Clinton estaba en el poder.