La marca de “Ike”


El Consejo de Defensa Civil de Cuba se activa puntualmente ante cada eventualidad o desastre natural. La televisión nacional y única del país se encarga de mostrar al mundo y a sus nacionales un pedazo de la Cuba que el régimen comunista quiere que todos vean. Los expertos en meteorología, los militares de alto grado y los periodistas asignados para cubrir eventos se presentan puntualmente para informar a la población del paso de una depresión, tormenta tropical o de un meteoro. Un periodista lee el manual de advertencias para evitar desastres y pérdidas de vidas humanas y destaca los grandes esfuerzos del gobierno por evacuar a los pobladores de lugares donde hay peligros de inundaciones. Luego el camarógrafo pasa a mostrar la llegada de esas familias a los albergues temporales “habilitados para los “damnificados”. El “Coronel X” Jefe del Consejo Nacional de Defensa Civil aparece en TV varias veces con rostro cansado y profundas ojeras para dejar claro que la Defensa Civil de cada localidad está presente y activada.

Esa es la cara que muestra el régimen totalitario al mundo y a su propio pueblo que no tiene acceso a toda la información.

Pero la otra cara de esa historia no se puede ver. Esa hay ‘que componerla al oír la voz de ciudadanos’ que desde la isla cuentan sus angustias y preocupaciones. En Guantánamo dijo un residente un día antes de la llegada de Issac “aquí lo que más dicen por la radio es que estemos informados y que tomemos precauciones nosotros mismos, nos dicen que nos ayudemos unos a otros, pero el gobierno no ha abierto albergues para que se refugien porque los que tenían para esos menesteres están ocupados por gente afectada desde el ciclón Ike. Igual dijeron los que viven en Baracoa (una de las zonas por donde Ike dejó cientos de familias en un desamparo total). Dos hombres consultados dijeron “ya no tenemos nada que proteger, lo que teníamos se lo llevó Ike. Otra señora aseguró “todavía aquí hay gente viviendo en lugares prestados porque se quedaron sin casa y sin muebles durante el ciclón Ike”.
Holguín que sufrió en poco menos de dos meses del 2008 los embates del ciclón Ike y Paloma, volvió esta vez a sentir la presencia de la tormenta tropical Issac. Cristian Toranzo residente en el poblado de Antilla dijo “a lo que más le temo en esta etapa no es a Issac, si no a lo que viene después –el hambre- . Cristian recordó el hambre y las carencias que pasaron en Antilla luego del paso del Ike y a pesar de sentir el sábado 25 los embates de la tormenta Issac, repetía constantemente que su preocupación tenía que ver con el proceder del gobierno después que pasa un fenómeno meteorológico. El joven no espera que le ayude con alimentos y materiales para recomponer sus casas en caso de derrumbe o inundaciones. La experiencia de Ike lo dejó incapacitado para esperar algo bueno de quienes dirigen el país.

En Gibara tres vecinos contaron sus desventuras y su falta de optimismo ante lo que pueda hacer el gobierno local para ayudarlos. Bernardo dijo “aquí nadie espera ayuda del gobierno, ni de nadie, porque hay gente que lo perdió todo cuando el paso de Ike y todavía viven como pueden por ahí. Yohandra dijo que la única esperanza que tienen, si llega la tormenta Isaac, es hacer lo mismo que cuando Ike “irnos para la casa de otro vecino que tiene mejor techo”. Luis que vive en San Germán Holguín, y su esposa estaba a punto de dar a luz en la fecha que Ike atravesó la zona norte de la provincia, recuerda las carencias una vez que pasó el meteoro. “No había comida, electricidad y las personas deambulaban por la calles tratando de “resolver” para poder poner algo caliente en la mesa,”.

Según la cifras del gobierno cubano, el ciclón Ike dejó 2’600.000 evacuados en Cuba, cuando barrió de este a oeste el territorio y salió dejando una estela de dificultades en el país que el gobierno comunista no pudo paliar. Los fuertes vientos destruyeron cientos de casas y derribaron árboles y postes en la mitad oriental de Cuba, varias ciudades quedaron aisladas por las crecidas de los ríos y la comunicación telefónica con algunas se interrumpió. Las instalaciones eléctricas también se afectaron y hubo municipios donde se pudo recomponer quince días después.

De la alta cifra de evacuados aún en estos momentos hay miles de familias en el territorio nacional que viven en condiciones deplorables. El gobierno, único dueño y empleador en el país, no les ha ayudado a componer un techo seguro donde se puedan cobijar sin el sobresalto de perder su vivienda en próximos meteoros. A cientos de ellos el pesimismo y la desconfianza los han minado.

Cuba un país donde todo lo dirige y controla el régimen sigue sin buscar parámetros de construcción que aseguren la perdurabilidad de las edificaciones en una región que es azotada cada año por fenómenos naturales de gran magnitud.

En Cuba no hay dengue sólo sospechas

El régimen cubano controla las cifras de enfermos y fallecidos en todo el país con una precisión meridiana. Cada mes el organismo ministerial de la salud, conocido por Ministerio de Salud Pública recibe los ‘informes estadísticos’ de provincias que a su vez los reciben desde cada municipio y policlínico.

Los informes estadísticos de salud son esmerados, cada planilla recoge detalles. Las causas de la muerte deben quedar en el papel “muy claras” y esto implica que nada deber escapar a la mirada del profesional de la medicina que hace los informes. Pero ahí es donde comienza el problema de padecer una enfermedad que el régimen ha considerado erradicada o controlada porque ese libro de planillas e informes no deja que las personas se vayan de este mundo de una “muerte real”.

Si en Cuba el Comandante en Jefe dijo una vez que se había erradicado la tuberculosis cualquier experto puede investigar que aunque en el país hayan un centenar de personas muertas a causa de esa enfermedad, en las historias clínicas consta que murió de un paro cardíaco o respiratorio, pero nunca de la palabra: tuberculosis.

Igual ha ocurrido con la leptospirosis, la meningitis, la neuropatía o la malaria, entre otras.
Y es que todo empieza desde el primer infeliz que fue detectado con la enfermedad X por el médico del consultorio. Se arma el castillo de mentiras. La jefa de estadísticas no va a reportar a provincia la verdad por temor a que allí le echen un regaño antes de decirle que ese dato no va para arriba pues el jefe va a dar dos puñetazos en la mesa y “es mejor arreglarlo aquí antes de mandarlo porque no conviene señalarnos.

Igual ha pasado con las epidemias, los virus y otras las enfermedades contraídas por déficit alimentario. Nunca la culpa la tiene el régimen que ha llevado a la población a mal alimentarse y desnutrirse y ha permitido que la pésima higiene deje campo abierto a la proliferación de enfermedades infecto-contagiosas.

En un círculo vicioso donde nadie quiere coger el regaño del superior, ‘ni cargar con el muerto’ lo más lógico es morir de un paro cardiaco o respiratorio porque al fin y al cabo la gente se muere cuando se le detiene el corazón o deja de respirar no importa si lo que lo llevó a ese estado final fue una epidemia como el dengue, el cólera o el paludismo.

Así ha sido siempre. Falsean las cifras y los datos y en ese entramado de informes hay tantos cómplices que al final ni el organismo internacional más capaz podría discernir para marcar responsables y criminales.

Ahora a Cuba no le ha quedado más remedio que admitir que hay caos de dengue y cólera, pero que a nadie le quede dudas que al final de esta jornada, las cifras de muertos nunca van a ser las reales porque la costumbre de mentir luego de cinco décadas, hace ley.

La semana pasada una recepcionista de hospital en Camaguey me dijo cuando le pregunté qué estaban haciendo con tantos casos de ingresos en la última quincena a causa de dengue y cómo se llamaba la señora que murió debido a esa epidemia y me contestó tajante “ Mire aquí no hay muertos ni nadie con dengue, todos están ingresados bajo sospecha”.

Le insistí en saber al menos la cifre de ingresos pero la frase aprendida de memoria se oía una y otra vez “nadie tiene dengue, todos están bajo sospecha”.

Consulté horas después con un padre de familia en Guantánamo sobre la existencia del dengue en la zona más oriental de Cuba y me explicó que “la gente está ingresada pero nadie puede decir que tiene dengue porque según los médicos “todos están allí bajo sospecha”.

No quiero cansar a los lectores pero les aseguro que cuando investigué en Santa Clara y Ciudad Habana la respuesta de los encuestados fue la misma.

La otra cara del acto de repudio

Al otro lado de la frontera está la casa del repudiado, de las víctimas. Y están las huellas que deja esta guerra silenciosa e inducida, desde el poder, para enfrentar a hombres y mujeres de la misma calle, del mismo pueblo.

Luis Felipe Campos (menor de edad) hijo de Licet Zamora ambos muestran los golpes y maltratos.
Luis Angel Bermudez Zamora hijo de Licet Zamora tambien golpeado y maltratado
Casa de Licet Zamora luego de un acto de repudio. Santa Clara, Villa Clara
Luis Felipe Campos huella de maltratos

A la distancia de un clic

Los traen en ómnibus estatales y los dejan frente a la casa que le asigne el G-2 o policía política cubana. Comienza el espectáculo dantesco que convierte de pronto a esos hombres y mujeres ‘elegidos para repudiar’ en seres irracionales que transitan entre la violencia verbal y física por horas. Casi siempre son individuos de otras zonas de la ciudad que reciben la orden-sugerencia de realizar un acto de repudio a familias que ni siquiera conocen o simplemente son vecinos ‘cederistas destacados’ que viven en la misma calle y se prestan para obedecer ante la orden del innombrable.

Los insultos y las groserías abren el espectáculo y a medida que pasa el tiempo las piedras, los palos, los excrementos, el asfalto derretido o chapapote como le dicen en Cuba comienzan a impactarse sobre las paredes y el techo de la casa elegida para el repudio. Siempre esos actos son presenciados por policías uniformados y por agentes de la policía secreta vestidos de ropa civil para pasar inadvertidos dentro de la turba que agrede y repudia.

Esa manera de enfrentar a cubanos contra cubano en mi país no es moderna, data de décadas y bien pudiera recopilarse una antología con hechos de este tipo pero a diferencia del pasado en que la víctima solo contaba con su palabra para contarlo, hoy existen otras formas para evidenciarlo.
Hay fotos y pequeños videos caseros donde los rostros de la ignominia circulan por todas partes.

Algunos de esos “cederistas destacados’ viajan al exterior para pasarse días de visita en Estado Unidos o España y luego regresan a Cuba y casi acabados de bajarse del avión se suman a repudiar a una quien le jefe les ordene. Otros de esos personajes esperan la visa de reclamación familiar para emigrar a los Estados Unidos definitivamente, pero mientras llegan los documentos legales se hacen ‘los revolucionarios” y gritan consignas contra el país al que unos meses después irán a vivir o del que unas horas atrás acabaron de llegar cargados de objetos, ropas y dinero que adquirieron en los viajes que la propia oficina de intereses de Estados Unidos en La Habana les aprobó.

Ninguno de ellos piensa ni por un momento que eso puede cambiar y no se preocupan por un instante en qué respuestas van a dar ante el tribunal de la verdad. Están a la distancia de un clic. Sus rostros atraviesan la frontera transparente y se ubican en esta franja infinita que es la internet de donde nadie los podrá borrar.

Estos rostros los captó en Santa Clara Licet Zamora cuando las turbas amaestradas invadieron su casa, golpearon a sus hijos y le gritaron insultos de todo tipo. El delito? Ser activista de derechos humanos y portavoz de Guillermo Fariñas durante los días de martirio de la huelga de hambre.

La mujer vivie en Santa Clara y es de las que usan la policía política para dar actos de repudio
El joven de la camiseta blanca le cuenta a todos por su barrio que espera reclamacion de su familia para emigrar a Estados Unidos. Aqui durante acto de repudio a Licet Zamora y sus hijos
Las señoras de la izquierda habían estado de visita en Estados Unidos, recién regresaban a Santa Clara y se sumaron al acto de repudio
La señora de la blusa blanca y saya de estampados había viajado a los Estados Unidos de visita un tiempo antes de este repudio. Es además la madre de una fiscal de Santa Clara y la suegra del jefe de la policía de la Cuarta Unidad
Casa de Licet Zamora en Santa Clara luego de un acto de repudio

Conoció en Argentina que en Cuba había presos políticos

Conoció que en su país había presos políticos y activistas de derechos humanos después que salió del país y eso lo llevó a reflexionar con fuerza y decidirse a asumir un compromiso con el futuro de Cuba.

Karel Becerra, es cubano pero desde 1999 vive en Argentina. Salió de Cuba a la edad de 26 años poco después de graduarse de Informática en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas.

Lo encontré mientras buscaba en Internet a compatriotas fuera de la isla que se mantengan de alguna manera vinculados con el caso cubano y colaboren desde distintas plataformas a impulsar el cambio en Cuba.

El blog de la organización Cuba independiente y Democrática así como las redes sociales son los espacios por donde Karel Becerra atraviesa la frontera transparente para poner su terruño en todas partes y a su vez entrar desde Argentina a la isla con informaciones noticiosas.

El ingeniero informático dice que antes de dejar Cuba las diferencias que tenía con el régimen totalitario “eran más bien estructurales, creía que se podían mejorar las cosas dentro del sistema” y según explica mientras estuvo en Cuba “nunca vio al gobierno de Fidel Castro como una dictadura,” pero su visión cambió “cuando salí del país,” asegura.

Cuando abandonó Cuba no tenía ningún vínculo con la oposición “No sólo que no lo tenía, desconocía por completo que Fariñas era de su pueblo y que vivía a una cuadra de la casa de uno de sus mejores amigos. “Simplemente no lo conocía. Como tampoco conocía a Antúnez en Placetas, lugar a donde viajó muchas veces”, asegura.

El estudiante universitario que necesitó viajar fuera de su país para descubrir que en su mismo patio había presos políticos y activistas de derechos humanos reconoce que eso le llevó a reflexionar con fuerza y decidirse a asumir un compromiso con su país y mejorar el flujo de información hacia Cuba para que todos conocieran a tiempo lo que muchas veces él no conoció.

La página web Cuba Independiente y Democrática es el puente por donde transita Karel Becerra para poner “su país en todas partes”. La internet uno de las vías por donde transita. Sus conocimientos de informática le ayudan.

“Internet, internet e internet, dice. Esta herramienta me ha dado la posibilidad de unirme a muchos y conocer a muchos. Han surgido herramientas súper valiosas como facebook, twiiter, skype que te permiten ser activo en internet, no solo absorber información sino producirla, transformarla y difundirla. Esto nos permite crear grupos de trabajo, planificar y capitalizar el esfuerzo” dice.

Karel reconoce que en Cuba el CID es constantemente censurado, los contactos hacia la isla son entorpecidos porque evidentemente la dictadura optó por cerrar el flujo de la información pero él no pierde las esperanzas de sumar causas y personas a favor de la democratización de la isla. “Por ello invito a todos los cubanos que dejen de ser pasivos consumidores de la información a activos productores de esta. Y una vez que han producido información, hacerla llegar a Cub”, dice.

“El futuro es AHORA, afirma, yo sé que ya estamos transitando el futuro de Cuba, el cambio ya comenzó, la caída de la dictadura ya comenzó. Pero hay dos bandos, los que “no se meten en política” que esperan un cambio brusco, como ganarse la lotería y los que estamos día a día trabajando en ese cambio.

La delegación del CID en Argentina de la cual forma parte Karel Becerra, trabaja junto a otros cubanos radicados en el país sureño para lograr que la sociedad civil y los políticos locales reconozcan y denuncien los hechos de represión, la falta de libertades y las violaciones a los derechos humanos en Cuba. Para eso se han enfocado en ir directamente hasta la gente y hacer el esfuerzo día a día de llegar a los medios de información para contar las verdades de su país y los daños que la dictadura ha causado.

“Otro punto importante que manejamos en la delegación CID en Argentina, apuntó Becerra, es la estrategia de las nuevas tecnologías, y esto incluye nuestra página digital principal http://www.cubacid.org y el reforzamiento de los canales de comunicación como blogs, youtube, facebook, twitter y herramientas que nos permitan situarnos estratégicamente como una alternativa al desgobierno de los Castro.

Le pregunté a Karel Becerra si en Aregentina la gente tiene real idea de lo que pasa en la isla y me respondió: Hay una parte, diría la más amplia, que conoce y está en contra de la dictadura de Castro, incluso esta parte no imagina y está lejos de conocer todos los horrores. Aún queda una minoría, que con la doble moral que los caracteriza defienden las desapariciones, los fusilamientos, las torturas, las violaciones a los derechos humanos con las que somete la dictadura militar de Castro al pueblo cubano, esto a pesar del sufrimiento de procesos similares por las que ha pasado la sociedad Argentina, incluso quienes han sufrido en mayor medida la dictadura de La Junta Militar Argentina son quienes hoy defienden con mas energía el Consejo Militar de dictadores Cubanos” destacó.

Con esa parte que no conoce a plenitud lo que ocurre en Cuba sigue trabajando Karel Becerra para poder llegarles y contarles de Cuba,” dice.

También le pregunté: Qué te gustaría que sepan de ti los cubanos dondequiera que estén?

“Solo quiero que sepan que esto lo hago para que un día, cuando mis hijas me preguntan por el pasado en Cuba, poderles decir que yo hice algo. Que aún pareciendo lejano conocí a muchos cubanos que hicieron algo. Que lo intentamos, desde lo imposible, lo lejano y lo logramos!

Karel Becerra
Muro de Berlin, la seccion que representa el disco de Pink Floyd (The Wall)

Preludio a la libertad

El reverendo Ricardo Santiago Medina Salabarría expreso político y miembro del Comité Ejecutivo Nacional del CID escribió una crónica donde recoge lo vivido por un grupo de miembros de la sociedad civil cubana cuando fueron detenidos en La Habana mientras intentaban caminar junto al cortejo fúnebre con los restos mortales de Oswaldo Payá Sardiñas.

De los sucesos narrados en primera persona tomé algunos fragmentos que dejaré en esta bitácora. Son las respuestas que tengo a hora a algunas interrogantes que les hice vía telefónica a dos personas que iban en el cortejo fúnebre y desde sus posiciones no alcanzaron a conocer detalles de lo que estaba ocurriendo unos metros más atrás de los autos que ya habían abordado los familiares y allegados para desplazarse hacia el cementerio.

Ignacio Estrada me dijo “solo sé que están deteniendo a muchas personas y escuché gritos de Libertad pero no alcanzo a distinguir por que los están deteniendo y empujando a la fuerza dentro de unos buses que había parqueado en las afueras de la iglesia. Por lo pronto se que entre los detenidos están Ricardo Santiago Medina y Guillermo Fariñas.

Al día siguiente pude conocer los detalles de aquel suceso contado por Guillermo Fariñas quien fue liberado y desterrado de inmediato a su pueblo de origen Santa Clara. Todo lo que me dijo coincide con lo que después recogió en una crónica del espanto que escribió Ricardo Medina.

Y dice: “Participé en la misa de exequias presidida por el cardenal Jaime Ortega, asistido de seis obispos y varios sacerdotes, entre los obispos se encontraba el de Granma, solidarizado con los sucesos ocurridos en su diócesis.

“Con una inexplicable mezcla de recogimiento, orgullo y satisfacción escuché con detenimiento las fuertes y radiantes palabras de agradecimiento y denuncia de Rosa María Payá, hija de mi desaparecido hermano. Me parecía increíble que aquella niña que conocí manifestara esa fortaleza interior en un momento tan difícil, y aplaudí con ímpetu terminada sus palabras. Después los clérigos no salieron en procesión, si no que se retiraron por una de las puertas diaconales que dan acceso a la sacristía.
“Hicimos una senda a ambos lados para dar paso al ataúd de Payá. Un mar de personas del pueblo estaba reunido para ver y despedir al fundador del Movimiento Cristiano Liberación. Se coordinaba en que transporte salíamos al cementerio. La inseguridad del estado estaba vestida de civil (se refiere a la Seguridad del Estado).

Coroneles y tenientes coroneles dirigiendo un cordón de policías detenían el carro fúnebre en Peñón y Calzada del Cerro. Exigían saber el recorrido del funeral. Tenían toda la intención de no permitir que lo acompañáramos.

“Guillermo Fariñas me dijo: “tienen guaguas, que nos las pongan a nosotros para ir al entierro”. Las guaguas eran para el arresto. Como exigíamos acompañar a Payá se lanzaron contra nosotros. A golpes y empujones caímos al suelo mientras un coronel daba palmazos sobre el carro fúnebre ordenándole que saliera en sentido contrario.

Un uniformado de la policía especializada le arrebató el reloj a Fariñas. El ex prisionero de conciencia Félix Navarro y yo abrazamos a Fariñas para protegerlo de los golpes. Nos pateaban y nos daban puñetazos en las manos para separarnos de él. Cuando nos arrastraban oímos los gritos de la gente: ¡abusadores no le den que ellos no han hecho nada!

Uno de los esbirros me levantó por el cuello y me sostenía en el aire. No podía respirar y sentía que me asfixiaba. Abdel Rodríguez le gritaba que me estaba ahorcando y forcejaba con él tratando de zafarle las manos. Cuando pude coger aire les grité: “asesinos, asesinos, asesinos”… otros dos de la inseguridad me levantaron en peso por mis hombros y me llevaban por la fuerza al ómnibus. Decían: cállate porque te voy a matar, uno me abofeteó rompiéndome los espejuelos. Otros golpeaban a cada activista que entraba a la guagua.

Fariñas fue de los últimos por subir y lo sentaron a mi lado con una posta que lo neutralizaba en el asiento. Un joven de pelo rubio que vestía pullover rosado lo golpeaba. Todos tratábamos de defenderlo. Una karateca se sostenía de una parrilla del ómnibus y pateaba por encima del asiento a Alejandro hasta que lo noqueó.

Aile Rodríguez, la esposa de Rodiles, del equipo de trabajo de Estados de SATS, trataba de defender y reanimar a Alejandro mientras la golpeaban. Ella les decía: “quien los manda no da el frente y son ustedes los que aparecen como represores, ustedes mismos no creen en lo que hacen, actúan como autómatas y a través del dialogo podían lograr más”.

El compañero del CID Pavel Herrera les gritaba: “son muy jóvenes caminarán junto a nosotros, pero con la vergüenza de haber golpeado y de llevar las manos manchadas de sangre”. A Madeleine Caraballo, del Partido Republicano, la golpearon y la hicieron sangrar de una pierna. Patearon también al activista del CID Joan Guzmán Díaz y se le abrieron los puntos de una herida en el abdomen de otra agresión días antes.

Al paso por la ciudad gritábamos libertad y todos contemplaban el forcejeo dentro del ómnibus desde la parte de adelante hasta el fondo. Un forzudo golpeó a Fariñas en el rostro. Me exigían que me callara y yo les decía: cállame tú. Jorge Cartorberi, pedía silencio en nombre de Payá de ambas partes (represores y opositores). Me negué gritando, “no me callo, ese sería un silencio cómplice” y continuamos junto a Navarro, Fariñas y otros desafiando a los represores.

Llegamos a Tarará y nos bajaron de uno en uno. Fariñas dijo: “yo quiero ser el primero en que me den un tiro, mátame asesino”, sosteniendo las manos detrás de su cuerpo. Fuimos ubicados de dos o tres por aula de escuela. Junto a mi estaba a Francisco Rangel de Colón-Matanzas y Alejandro, el joven que hace fotos a las Damas de Blanco en Santa Rita. Nos custodiaba un militar que vestía uniforme de gala del MININT. Me interrogó interesado en saber cómo me había enterado del suceso y del seguimiento de los funerales. Le expliqué lo que era la red social Twitter, porque la desconocía.

Transcurrido el tiempo la misma mujer que pateaba en la guagua trajo una caja de cartón con comida para los tres, un bocadito y una lata de puré de frutas, que todos rechazamos. Aproveché y le dije: “primero nos golpeas y ahora nos quieres dar de comer, asesina, fascista”. Respondió: “si quieren la comen y si no la dejan”.

Fui el último de los detenidos en Tarará. Los guardias que sirvieron de posta recogieron y se llevaron a sus casas todas las cajas de comidas y compotas. Cuando me montaban en la patrulla 046 para traerme a La Habana, Pedro Chávez instructor del cuartel general de la inseguridad del estado en Villa Marista, me dijo: “estas a 20 km de La Habana, para que lo pongas en la noticia”.

Vi al final del pasillo una cámara con un trípode que filmaba. Comprendí que era una provocación más para grabarnos. Entregó mi móvil e identificación al copiloto del patrullero que me trajo hasta Zanja y Dragones. Cuando llegamos me los dieron. Me dijeron puedes irte. Ese día fuimos leales a Payá, al pueblo y a la libertad.