El último comandante de los alzados en el Escambray

José León (Cheíto) quien se había quedado al mando de las guerrillas que aún sobrevivían en las montañas del Escambray comprendió muy pronto que Julio Emilio Carretero, Maro Borges y otros alzados más, entre ellos la Niña de Placetas, Zoila Águila, habían caído en la trampa que les tendiera Alberto Delgado en componenda con el G-2 y decidió ejecutarlo.

Cheíto León dio muerte al “falso colaborador de alzados” Alberto delgado por triador y haber sido el responsable de la detencion de Julio Emilio Carretero y desde ese momento sobre él y el grupo de insurgentes que le acompañaba cayó todo el peso de las Milicias Revolucionarias. Tenía al morir 22 años de edad.

Las autoridades cubanas nunca le dieron el cuerpo a la familia para darle cristiana sepultura, ni tampoco les señalaron en qué lugar lo sepultaron.

Según consta en varios escritos consultados Cheíto León murió en 25 de mayo de 1962 en la finca Jabira y fue el último comandante en los alzados. Tenía al morir 22 años de edad.

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Fusilados en La Cabaña.

Catorce hombres fueron fusilados el 22 de junio de 1964 en los fosos de la fortaleza La Cabaña, en La Habana. Todos se habían levantado en armas en el Escambray en diferentes fechas pero con el mismo ideal: combatir con las armas el poder que predominaba en el país e impedir que la nación tomara el camino del comunismo.

Cientos de cubanos se establecieron en las montañas situadas en la antigua región Escambray en el centro del país y desde allí iniciaron la ofensiva contra el poder por la única vía que creyeron posible en aquel momento –la lucha armada.

Muchos hombres de diferentes partes del país renunciaron al acomodo y los beneficios que daba quedarse en sintonía con las órdenes de Fidel Castro y subieron a las montañas a combatir. Otros desde la misma región del Escambray, dejaron sus humildes viviendas y se sumaron para evitar que sobre el país cayera una larga noche.

La confrontación entre ambos contendientes duró años. Hubo batallas y enfrentamientos desiguales porque el régimen contaba con todos los recursos y armas mientras los insurgentes cada vez tenían menos con que enfrentar las embestidas miliares del poder. Los enfrentamientos dejaron muertes en ambos bandos y la contienda cada día se tornó más complicada.

Después de casi cuatro años muchos insurgentes resistían más con el corazón que con lo material. Habían caído en los enfrentamientos varios de los organizadores principales de la resistencia en el Escambray y otros fueron apresados, fusilados o confinados en las cárceles del país.

El gobierno había empleado toda la logística posible para desarticular todos los focos que persistían y capturar a varios de los líderes alzados que se mantenían en las montanas. Surgió un plan en el que un agente del régimen, Alberto Delgado, se hizo pasar por hombre de confianza de los alzados y les propuso sacarlos del país por vías clandestinas.

Luego de algunos ajustes y propuestas el grupo comandado por Julio Emilio Carretero partió el 9 de marzo de 1964, del Escambray hacia la costa donde “supuestamente los recogería un barco que los sacaría del país” y fue capturado según los archivos del régimen el 28 de ese propio mes.

Aunque no se conocen las fechas con exactitud y muchas d elas informaciones permanecen muy bien guardadas en los archivos de la Seguridad del estado en Cuba se conoció que todos fueron detenidos dentro del barco y semanas después fusilados en los fosos de La Cabaña en la Habana.

Según se ha podido constatar por los datos que ha brindado el propio régimen y por otros que han compuesto algunas familiares y sobrevivientes de aquella etapa fusilados fueron procesados en la Causa 344/64 y sus nombres eran:
Julio Emilio Carretero Escajadillo.
Maro Borges.
Irineo Borges.
Cuco Cedeño.
Macho Jiménez.
Raúl Morel Viciedo.
Benito Rodríguez Pedraja.
Andrés oramás.
Tomas García Valle.
Vale Hernández.
Blas Ortega.
Manuel Munso

En el grupo también estaba Zoila Águila, La niña del Escambray, que fue juzgada y condenada a 30 años de cárcel.

No se tienen muchos datos personales ni fotos de los cientos de hombres que murieron en el Escambray o que fueron fusilados por las fuerzas del régimen que siempre los llenó de maculas e improperios y los responsabilizo por todas las muertes y ejecuciones que ocurrieron en una zona.
El Escambray vivió un conflicto social muy fuerte donde ambos contrincantes cometieron excesos y crímenes, sin embargo a lo largo de las décadas la historia la han contando los vencedores, y la peor parte la han cargado los aniquilados, fusilados o encarcelados.

Julio Emilio Carretero que nació en la zona de Trinidad Cuba en 1928 se alzó contra la dictadura comunista en 1960 y se incorporó al grupo que comandaba Osvaldo Ramírez García en el verano de 1960.

Eduviges Zúñiga que se alzara en el Escambray recuerda:
Estaba el rumor de que aquello era comunismo y nosotros nos pusimos renuentes. A mí particularmente no me gustaba como se presentaban las cosas y cuando yo me sumé al grupo el 26 de agosto de 1960 allí había acabado de llegar Julio Emilio Carretero Escajadillo con quien mantuve las mejores relaciones. De él recuerdo que era un hombre muy valiente y a quien Osvaldo Ramírez le tenía mucha confianza.

José Fernández Vera, colaborador de alzados en el Escambray conoció personalmente a Julio Emilio Carretero y de él recuerda: “La segunda etapa la hicieron los campesinos, los estudiantes y los hombres de pueblo. Fue nuestra guerra, la de los cubanos humildes, la de los hombres de bien que no queríamos el comunismo para Cuba. En esa segunda parte yo me dediqué a colaborarle a los alzados en lo que se presentara.
Yo en algunas ocasiones subía directamente hasta donde estaba Julio Emilio Carretero y le llevaba algún emisario si me lo pedían y bajaba alguna orientación si era necesario. En una ocasión me dijeron que llevara un hombre allá a hablar personalmente con Carretero. Lo en recogí en Sta. Clara y lo llevé hasta allá para que contactaran directamente ambos, cuando terminaron de hablar el propio Carretero me dijo – aquí arriba no traigas a nadie más, ven tú solo y lo que haya que decirme que seas tú el portador; las cosas se están poniendo muy malas y están ocurriendo traiciones. Y así ocurrió tiempito después, producto de una traición que le hicieron a Maro Borges y a Carretero cayeron él y todos los de su grupo y fueron fusilados el 22 de junio de 1964 en La Cabaña en La Habana.

foto (der) publicada por archivos del regimen cubano presumiblemente tomadas cuando fue arrestado en junio 1964

Damarys sólo pide la disculpa de un policía político

Damarys Moya Portiere denunció ante Fiscalía Militar de Santa Clara que un policía político permitió dentro de una estación policial que otros hombres lanzaran amenazas de violación a su hija de cinco años cuando ella fue detenida, luego de participar en una acción de desobediencia civil.

La joven, una vez liberada de ese encierro policial, se presentó en La Fiscalía Provincial de Santa Clara y allí entregó su denuncia ant elo ocurrido. Luego se dirigió a la Estación Policial de la localidad y realizó igual trámite. Advirtió en ambos lugares que el oficial de la seguridad del estado delante de quien ocurrieron los hechos permitió las groserías e insinuaciones. Moya Portiere por temor a lo que pudiera ocurrir a su hija, destacó que no la enviaría a la escuela hasta que no hubiera una actitud policial contra el infractor. Pero no hubo respuesta que calmara a la madre de Lazarita.

Ante los hechos, la madre se declaró en huelga de hambre. Pide en su protesta que haya una disculpa del oficial que permitió las ofensas y amenazas contra su hija y la seguridad de que la niña no será molestada. Después de trece días de esa demanda la salud de Damarys Moya se deteriora y las autoridades policiales no se han pronunciado al respecto.

Damarys Moya y sus dos hijos
Damarys Moya y su hija Lazarita
Damarys Moya Portieles realiza huelga de hambre

Desalojados para que no los vean los turistas

Veintiocho familias el día 22 de mayo y diecisiete este 15 de junio quedaron sin un techo donde vivir en las zonas de Santa Marta y La Conchita en Varadero.

Un total de 28 casas fueron arrasadas el 22 de mayo en la zona de Santa Marta, área cercana a la playa de Varadero. Las fuerzas combinadas de la policía y las autoridades de la vivienda se presentaron al amanecer en el lugar con los equipos pesados requeridos para hacer la demolición y dejaron a más de cuarenta personas sin un techo donde vivir.

Los habitantes del lugar vieron cómo las fuerzas antimotines luego de ordenarles que sacaran los muebles y pertenencias de las casas lanzaron sobre las construcciones de mampostería y de fibrocemento los bulldozer y excavadoras.

Una madre desesperada contó que su hijo se resistió ante la demolición de la casita que con tanto sacrifico levantaron hace diez años y las autoridades se lo llevaron detenido junto a otros que se sumaron a la insubordinación.

El gobierno les había anunciado un año antes que debían abandonar el lugar porque esa era una zona de desarrollo y según describieron algunos afectados por el desalojo, ellos no se habían ido porque lo único que les brindó el gobierno junto con la orden de desalojo fue un terreno en una zona llamada la Emilia que está alejada del lugar. Tampoco les dieron facilidades para que compraran materiales de construcción.

La justificación que usaron las autoridades de la vivienda para sacarlos fue que esa es una zona de desarrollo y pertenece a la empresa cubana nombrada COPEXTEL. Las víctimas quedaron sin un lugar donde acudir a reclamar puesto que en el país el único dueño de todos los terrenos y empresas es el gobierno.

Los desalojados del día 22 no han terminado de recomponer un lugar donde vivir y ya de nuevo se instalaron en la zona las tropas antimotines este 15 de junio para arrasar otro barrio conocido por La Conchita. En La Conchita vivían 17 familias sobre las que se lanzó la sentencia de desalojo por iguales razones que las anteriores “están en área de desarrollo“.

Ambos grupos de desalojados vivían en zonas muy visibles para los turistas y extranjeros que pasan hacia la playa de Varadero. Sus casas no eran ranchos, ni chozas de mal talante y el único pecado de ellos ha sido vivir en una parte de la Cuba que se reparten desde ya los jefes de mañana, hijos de la mafia que gobierna hoy.

Ilegales en su propio país

El decreto ley No. 217 del 22 de abril de 1997 que regula en Cuba la migración interna para la Ciudad de La Habana fue fundamentado por el gobierno cubano atendiendo a la grave situación habitacional que había en la capital del país. Las autoridades incluyeron entre las razones de la proclamación del decreto que la falta de empleos, la crisis del transporte, el abasto de agua, electricidad, combustible doméstico y el índice de calidad en la prestación de los servicios a la creciente población urbana eran también motivos suficientes para regular el éxodo hacia la capital.

La aplicación del Decreto-Ley desde el mismo momento, fue muy severo y cientos de ciudadanos empezaron a sentirse perseguidos y excluidos al instante. La población procedente de las provincias orientales se convirtió de inmediato en el punto de mira de la policía que los deportó hacia sus pueblos de origen. Los llamaron ‘palestinos’ en el argot popular y hasta fueron objetos de chistes y bromas en algunos programas de la Televisión Nacional. De repente, decenas de ellos tuvieron que enfrentar vicisitudes y deportaciones. No faltaron los casos de personas que fueron detenidas en plena calle casi siempre en horario nocturno y desterrados para sus provincias de origen. Tampoco faltaron los que al día siguiente regresaron a la capital a insistir en establecerse en casa de algún conocido o en un alquiler furtivo.

Personas que han sido víctimas de esas deportaciones cuentan que andan por la urbe bajo ‘la ilegalidad” porque vivir en la capital implica una cantidad de trámites burocráticos inimaginables. Una joven que en 2002 vivía en Villa Clara, se casó con un residente en la Habana que tenía una casa y cuenta que pasó casi un año de trámites y permisos para tener en su carnet de identidad la nueva dirección que le permitiera andar por las calles sin el sobresalto de ser detenida y deportada a su pueblo de origen.

Y si vivir es complicado, pasarse unos días en la capital puede acarrear otras preocupaciones. Luis un activista de derechos humanos que vive en Holguín y ha tenido que viajar por razones familiares dice que en esos casos hay regulaciones. Según explica, el que pretenda pasarse seis o siete días en la capital, tiene que presentarse en el CDR donde vive la persona que le dé abrigo para que el presidente del comité sepa quién es y el tiempo que estará allí. Al trámite le dicen ‘permiso de estancia’ y por lo general no debe exceder de siete días aún cuando el dueño de la casa no tenga objeciones de albergarlo por meses o años.

Algunas personas consultadas en Cuba consideran que en los últimos años la cacería policial contra los ‘palestinos e ilegales’ ha disminuido algo pero no se ha acabado porque las autoridades policiales no dejan de pasear las calles y recoger algunos “deportables’.

Los detenidos pueden ser lo mismo mujeres que hombres y no hay distinción de edad entre ellos. La forma de proceder de la policía consiste en raptarlos en plena calle y ubicarlos en un centro de detención llamado depósito hasta que logran reunir la cantidad suficiente para llenar el vagón de un tren. Luego los destierran a sus pueblos de origen, de ahí que algunos desafortunados pasan varios días en el depósito hasta que se acopie la cantidad suficiente de ‘víctimas’.

Calixto Ramón que vivía en Camaguey y que en múltiples ocasiones ha intentado establecerse en la capital ha sido varias veces ‘desterrado’. Explica que ha visto diferentes casos y situaciones durante los días que está detenido. Destaca que también los compañeros de viaje le cuentan que fueron detenidos en San Antonio, Limonar, Guanabo, entre otros y que ahí tampoco les permiten establecerse.

Asegura Calixto que en las dos últimas ocasiones que fue deportado también el tren se detuvo en Matanzas para recoger ‘desterrados’ y regresarlos a las provincias del oriente del país, por eso él considera que la ley se está aplicando actualmente también con aquellos que pretenden asentarse en zonas cercanas a áreas turísticas como es el caso de Varadero o en municipio cercanos a la capital pertenecientes a las nuevas provincias Mayabeque y Artemisa.

Situaciones de esa índole ocurren a menudo en Cuba pero la mayoría de los afectados no realizan las denuncias, ni informan las violaciones de que son víctimas porque no conocen a dónde acudir, o porque han perdido toda esperanza en reclamarle a un régimen que gobierno por decretos. Los casos se conocen cuando algún activista de derechos humanos es víctima de la deportación y luego publica lo ocurrido, pero tampoco para ellos hay una solución ni una respuesta.