Abajo el hambre! fue escrito en sede del Partido Comunista de El Caney

Carteles antigubernamentales en El Caney causaron revuelto y pusieron a limpiar las paredes marcadas con graffitis a partidarios del gobierno. “Decían Abajo el Hambre, Abajo Fidel, Abajo Raúl, Abajo la dictadura, relató una residente del lugar quien agregó que las proclamas también pedían la libertad de un opositor encarcelado.

El 27 de abril de 2012 amaneció El Caney. municipio de Santiago de Cuba, con carteles considerados por el régimen comunista como antigubernamentales y contrarrevolucionarios, por distintas zonas céntricas del pueblo, contaron residentes del lugar a agencias extranjeras.

“Al parecer el hecho ocurrió por la noche y lo curioso fue que uno de los carteles lo situaron en la pared de las oficinas del Partido Comunista del municipio”, destacó una joven que asegura que las autoridades locales empecinadas en vigilar paso a paso a los disidentes se olvidan que hay en el pueblo más personas descontentas que van perdiendo el miedo.

Los policiales y trabajadores del partido comunista de la localidad tuvieron que dedicarse durante la mañana del 27 a limpiar las paredes y darle unas cuantas tandas de lechada para borrar las “letras terribles” al tiempo que los agentes del G-2 asustados porque sabían que los superiores podían cuestionarle la calidad del trabajo de acechanza,emprendieron el rastreo.

Dos conocidos opositores fueron las primeras víctimas de los policías políticos. Sin dar explicaciones arremetieron contra Yunay Castro y Enyor Peña y los condujeron para el cuartel “porque el pueblo sospecha que han sido los responsable de los carteles” dijo uno de los policías a la familia que quiso saber las causas de tan inusual arresto a un joven que estaba muy tranquilo en su casa.

Los dejaron detenidos en la unidad conocida por La Motorizada en Santiago de Cuba”. Ahora a esperar las razones absurdas que utilizarán los policías políticos cuando la familia se presente a pedir explicación de por qué tienen a un hombre preso sin la mas mínima prueba de que haya cometido un delito.
Carteles en la fachada de la casa de Jorge Cervantes/ Contramaestre/Stgo de Cuba Caridad Burunate fue victima de repudio en su localidad por situar estas proclamas

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Crónicas de todos los días en Cuba

Al poeta cubano Luis Felipe Rojas lo volvieron a detener el sábado 28 de abril y a la familia no le dieron explicaciones de por qué y hacia donde lo conducían. Temprano, los Heraldos del Terror llegaron a su vivienda en San Germán provincia Holguín y se lo llevaron. La esposa quedó en la casa bajo la modalidad de arresto domiciliario puesto que los gendarmes se apostaron en la parte de afuera en verdadero pose de acechanza. Ella que vivió la experiencia de ‘los días del Papa’ no tiene dudas de que si sale va a conocer los olores de un cuartel comunista. Las líneas telefónicas del matrimonio están interferidas por tanto no hay modo de situar un mensaje en las alas del pájaro azul, ni recibir un sms de apoyo o afecto del otro lado de la frontera transparente.

A los nombres de los santiagueros José Daniel Ferrer, Bismarck Mustelier, y Danny Lopez de Moya, presos desde hace semanas en el Cuartel General del G-2 en Versalles, Santiago de Cuba, se le sumaron el 27 de abril de 2012 los de Rodolfo Naranjo Filgueiras Elieser Consuegra Velasquez, Yulay Castro, Enyor Bismark. Todos son activistas de derechos humanos de diferentes organizaciones opositoras que fueron a dar a la prisión por obra y gracia de los Heraldos del Terror.

En la ciudad de Manzanillo el ciudadano Ubaldo León fue arrestado el viernes y luego de formularle serias amenazas de encarcelamiento lo liberaron el sábado sin dar explicaciones ni ofrecerle una disculpas.

Cuatro jóvenes residentes en Bayamo fueron en la tarde del 27 de abril a poner flores a un busto de Martí que hay en una zona céntrica del pueblo pero apenas avanzaron hacia el lugar llegaron los encargados de fiscalizar la devoción martiana por cuenta propia y se los llevaron al cuartel.

Los bayameses protagonistas del “delito” Yoandri Argote, Felix Rivero, Marisol Fnseca, Antonio Fonseca y Alexis Ramírez, dijeron que después de varios sermones ácidos de los victimarios, les pusieron una multa de cien pesos a cada uno por “desorden público” y los dejaron regresar a sus casas.

Así es el proceder de los que ordenan y mandan en Cuba. Agarran a un hombre o mujer sin darle la menor explicación, lo introducen en una celda pestilente un rato, lo sacan después para una oficina donde le leen “la cartilla”, lo vuelven a llevar a la celda por el tiempo que “la ley del General” diga y después cuando nadie lo imagina lo montan en un carro patrullero y lo sueltan a unos metros de la casa como quien tira un fardo en la orilla de una carretera.

Otros corren con peor suerte como ha sido el caso de José Daniel Ferrer a quien fueron a buscar mientras estaba muy tranquilo en su casa, le allanaron la vivienda, le confiscaron todo lo que creyeron pertinente, maltrataron a los familiares, lo introdujeron en el cuartel para después en la mayor expresión de ironía policial decirle que lo acusan del delito de “desorden público”.

El repertorio es variado y rebasa los límites del absurdo cuando escuchas que Niurka Luque una mujer cubana está ahora en la cárcel Manto Negro, sin juico y acusada del presunto delito de agresiones y atentado a un policía solo porque ella intentó defenderse de la golpiza que le daba un hombre uniformado.

Al parecer el “guardián del orden” cazador profesional de individuos indefensos, armado y conocedor de técninas de defensa personal sufrió un rasguño de su presa femenina.

La impunidad es total en el país. Los policías uniformados y los cancerberos del pensamiento que son los policías políticos cumplen las órdenes de un sistema que criminaliza al individuo solo por pensar diferente al discurso estatal.

Los detenidos iban a poner flores en el busto de Marti un 28 de enero de 2010

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Primavera blanca con más candados y mordazas

Las cifras de encarcelamiento de activistas pacíficos de derechos humanos aumentaron el pasado mes de marzo. Los masivos arrestos de disidentes rondaron el millar. Las descomunales y frecuentes golpizas a mujeres y hombres civilistas para impedirles salir de sus casas y el corte o bloqueo generalizado de las comunicaciones telefónicas formaron parte del manual represivo.

El 18 de marzo comenzaron los primeros aguaceros de detenciones como preámbulo de la primavera cubana. Más de 50 mujeres vestidas de blanco fueron a parar a los cuarteles de la policía, unas fueron sacadas de sus casas, otras abordadas en plena calles y obligadas a entrar en los autos patrulleros y las retuvieron en lugares alejados de sus casas. También varios hombres corrieron con la mala suerte de dormir en los pisos húmedos de las estaciones policiales y los fueron liberando a cuentagotas días después.

El 24 otra tanda de arrestos y violencia policial tuvo su curso y no paró hasta el día en que un avión condujo al Papa a Roma para prestarse a dar inicio a la Semana. Acto seguido las celdas policiales se abrieron para dejar regresar a sus casas a Damas de Blanco, opositores y periodistas independientes pero como el régimen no da puntadas en falso dejó una muestras en prisión para “la dosis del escarmiento” y arrestó a algunos más para que el mensaje de “hago lo que me parece y nadie me detiene” “quedara claro.

El resumen al terminar abril es que 11 defensores de los derechos humanos fueron encarcelados en las últimas semanas por razones políticas y acciones pacíficas y lícitas que están de acuerdo plenamente con lo establecido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los Pactos Internacionales de los Derechos Civiles, Políticos, Económicos, Sociales y Culturales.

Dos mujeres, Niurka Luque Álvarez y Sonia Garro Alfonso están en las cárceles del Guatao y Manto Negro en La Habana, a ambas no le han realizado juicio ni acusación formal y en el caso de Ramón Alejandro Muñoz González, esposo de Garro, las condiciones son las mismas solo que a él lo trasladaron hacia el Combinado del Este.

De igual manera Jorge Vázquez Chaviano y Luís Enrique Ponce Sánchez fueron conducidos a las prisiones sin juicio ni acusación formal y en Santiago de Cuba continúan encarcelados sin juicio ni acusación formal Dany López de Moya , Vismar Mustelier Galán y José Daniel Ferrer al tiempo que en Guantánamo aun las autoridades policiales no se deciden a ponerle fecha de juicio a Niorbis Rivera Guerra, Rogelio Tavio López quienes permanecen en el Centro de Instrucción Policial de la ciudad hace ya tres meses.

Los nuevos encarcelamientos elevan la cifra de reos políticos dentro de las penitenciarías del Gobierno Cubano a más de 50 casos.

La primavera negra como se le llamó a la ola represiva de 2003 que llevó a la cárcel en una jornada de tres días de detenciones y allanamientos a 75 cubanos, esta vez tiene los tonos claros por el color de la ropa de los que protagonizan en las calles la lucha cívica noviolenta, pero igual es una cruzada represiva del régimen, ola silenciosa, que encierra con pausas y aplica la ley con la medida del candado y la mordaza.

Disidentes y la lucha noviolenta contra el déspota

La policía política reprime, acosa, detiene, humilla, viola los derechos ciudadanos de la manera más descarada y la ciudadanía apenas se entera porque el monopolio de la información es absoluto. El gobierno, único dueño de la telefonía del transporte y de cada ministerio del país, corta las líneas de teléfonos cuando le conviene, no deja subir a un ómnibus o tren a un disidente sin darle un explicación, lo encierra en un cuartel y lo tiene por el tiempo que considere pertinente, sin darle cuenta a ningún familiar, para luego liberarlo sin ofrecerle una explicación o una disculpa. En la mayoría de los casos el recién liberado apenas puede caminar porque en señal de protesta por la arbitrariedad se pasó los días de arresto sin comer. Llegan a la casa golpeados, magullados y a veces ni los vecinos saben que ese hombre o mujer estuvo bajo la bota criminal por exigir en las calles del país el derecho a la libre expresión. Otros opositores son víctimas de actos de repudio por coterráneos que instigados por militares vestidos de ropa civil les insultan.
Disidentes cubanos iniciaron el viernes 20 de abril una protesta pública en el municipio de Baracoa, provincia Guantánamo, para exigir frente a las instalaciones del MININT que liberaran a opositores detenidos en las últimas semanas y el cese de la represión contra civilistas en la isla. El grupo de activistas cubanos integrado por Rolando Rodríguez Lobaina, Emilio Almaguer de la Cruz, Francisco Luis Manzanet, Roberto González Pelegrín, Rodolfo Barthelemí, René Rodríguez Vera, Jorge Luis Feria Jardines, Isael Poveda Silva y Henri Jericó tuvieron apenas varios minutos para decir en alta y en plena calles sus demandas porque las huestes del General Presidente les cayeron encima. Todos resultaron golpeados, esposados y metidos violentamente en las celdas policiales del poblado. Los ciudadanos que pasaban por el lugar o que esperaban allí para trámites personales poco pudieron saber de la naturaleza de aquella acción irreverente porque las “fuerzas del orden”, entrenadas para evitar que en las calles haya voces discordantes, cumplieron la tarea de sofocarlos de inmediato.
Más allá de algunos mensajes de texto que Randi Caballero logró pasar desde Baracoa a otros amigos en Santiago de Cuba y Holguín para decir “detenidos en Baracoa”, nadie de la ciudad supo del acto valiente que sin dudas debe haber dejado huellas en el cuerpo de los detenidos y golpeados. La radio local no habla nunca en Cuba de esa protesta, menos la televisión provincial, ni nacional. El hecho trascendió luego que el bloguero cubano Luis Felipe Rojas advirtiera en su cuenta de twitter: una decena disidentes golpeados y detenidos now Baracoa X reclamar Liberen a #JDFerrer llamar a Randy Cabal y desde fuera de Cuba alguien llamara telefónicamente para conocer detalles
Al siguiente día, sábado 21, en Holguín otro grupo de civilistas había acordado realizar igual proclama frente a las instalaciones del MININT de esa ciudad para también pedir el cese de la represión y libertad de detenidos arbitrariamente. Para eso, los convocados debían trasladarse desde Banes, Antilla, San Germán, Moa, Buenaventura y Cacocum hacia la cabecera provincial donde están las dependencias policiales, pero ninguno pudo avanzar como los de Baracoa que jugaron el factor sorpresa en su mismo territorio. Los estaban “esperando en primera” como se dice en términos beisboleros. Desde el viernes las casas de todos ellos habían estado bajo una evidente vigilancia policial de “miembros de brigadas de respuesta rápida” que se prestan en Cuba para avisar a la represiva si el vigilado sale de casa.
El amanecer del sábado dejaba un panorama claro para todos “pedir la libertad de un detenido sería sofocado de inmediato. No se iba a poder transitar unos metros por la calles porque ahí estaban los heraldos del terror que se visten de ropa civil pero actúan como un buen policía político a la hora de encerrar a un hombre inocente. Ya para ese día los teléfonos de todos los holguineros incluido el de Luis Felipe Rojas que avisara antes de la detención en Baracoa y el de Caridad Caballero que vive en la casa donde habían acordado reunirse para salir a la protesta pública, estaban sin servicio. Todos habían quedado incomunicados porque no existía la posibilidad de pasarse un mensaje de texto o hacer una llamada para acordar nuevas acciones.
Los disidentes luchan contra un adversario que lo controla todo y los ha puesto siempre en desventaja total, sin embargo siguen en el ciclo de resistencia cívica no violenta tomando las calles del país aunque los sofoquen. Obligan al régimen a ponerse en evidencia como violador de los derechos civiles. Cada vez que la dictadura ordena cortar una línea telefónica, arrestar a unas mujeres que van a la iglesia a rezar, encerrar sin juicio a un opositor, pone más al descubierto su naturaleza criminal y su carácter despótico.

Las motivaciones de Zúñiga para alzarse en armas en el Escambray

Eduviges Zúñiga decidió en agosto de 1960 enfilar sus pasos en el Escambray tras las huellas de Osvaldo Ramírez y otros guerreros que como él querían a Cuba libre.

Osvaldo Ramírez guerrero del Escambray

El 16 de abril de 1962 un disparo segó la vida de Osvaldo Ramírez, insurgente que se levantó en armas contra Fidel Castro y los rebeldes instalados en el poder en enero de 1959. El proyectil cortó la trayectoria del cubano que subió a las montañas del Escambray para evitar con la lucha armada que en su país se instaurara un sistema comunista.

El guerrero avizoró en que las intenciones de la tropa verdeolivo recién instalada en el poder marcaban una etapa negra para la historia del país y creyó firmemente que las armas y la guerra eran las únicas vías posibles para sacar del poder a los traidores. Dejó atrás casa, familia y comodidades y en unión de otros cubanos que compartían sus convicciones tomó las montañas del Escambray como escenario para la lucha y la confrontación contra un enemigo al que nunca le aceptó ni la conversación conciliadora, ni la propuesta de negociación. Así lo han contado los sobrevivientes de la lucha en el Escambray que compartieron con Osvaldo Ramírez los rigores de la montaña, las persecuciones y el fuego cerrado de los cercos milicianos contra los insurgentes.

Eduviges Zúñiga decidió en agosto de 1960 enfilar sus pasos tras las huellas de Osvaldo Ramírez. Sintió total simpatía por el guerrero que desde el momento que tomó el camino de la lucha no admitió ningún tipo de arreglo con Fidel Castro y sus simpatizantes.

La confrontación contra el comunismo cuenta con una larga lista de nombres de cubanos que como Osvaldo Ramírez, Julio Emilio Carretero, Tomás San Gil y otros tantos, entendieron de inmediato que había que tomar el camino de la lucha guerrillera. Sin vacilaciones se internaron en las montañas y fueron secundados por muchos campesinos y jóvenes humildes, pero también perseguidos por las fuerzas militares de un régimen que se negó rotundamente a cederles un ápice de poder.

Fidel Castro enfiló de manera directa sus dardos de odio y muerte contra Osvaldo Ramírez. Lo convirtió en los discursos nacionales en un ‘bandido’ de la peor especie y no escatimó en ordenar la persecución y su eliminación a cualquier precio. La historia oficial de Cuba lo ha recogido así y a más cinco décadas de la muerte del luchador anti comunista las nuevas generaciones poco conocen de la verdadera motivación de cientos de hombres que como él perdieron la vida en los combates desiguales por liberar a Cuba de una larga noche.

Estrella Cuéllar su viuda recuerda la época en que Osvaldo Ramírez era perseguido con saña y sin treguas por el lomerío del Escambray y ella junto a sus cuatro hijos soportaba en la ciudad la vigilancia perenne, los allanamientos de morada, los desprecios y los insultos por ser “la mujer del bandido”. Remonta su recuerdo al momento que lo pudo ver por última vez en diciembre de 1961 y destaca que ya después se le hizo muy difícil subir a las montañas a verlo porque la vigilancia sobre ella era muy fuerte y temía que sus pasos delataran la posición de la guerrilla.

Se cerraron los caminos del encuentro del guerrero con la esposa y los hijos y según destaca Estrella: “Después nos dijeron de su muerte pero nunca nos dieron su cuerpo para darle sepultura,”. Estrella destaca que la familia se cansó de hacer gestiones de todo tipo para que al menos le dijeran el lugar de la tumba donde lo sepultaron y jamás hubo una información de eso”.

Julio Emilio Carretero, otro de los insurgentes que estuvo alzado en la montaña junto a Ramírez le envió a Estrella con una persona de toda confianza los objetos personales del esposo que no cayeron en manos del enemigo y mucho tiempo después llegaron a las manos de la familia que los conserva como el último recuerdo del guerrero.

Los que sobrevivieron aquellas jornadas y compartieron con Osvaldo Ramírez el rigor de la lucha, lo recuerdan como el aguerrido cubano que decidió no pactar nunca con el enemigo, desconfiar de cualquier propuesta de un adversario que consideró tramposo y taimado. Lo conocieron como el hombre que trazó una cruzada contra el comunismo con la ayuda de sus coterráneos, hombres humildes, campesinos que no tenían nada que perder como dijera el guerrillero Eduviges Zúñiga cuando le preguntaron por qué se fue a las montañas a luchar.

Osvaldo Ramírez forma parte del grupo de insurgentes ejemplares que dieron su vida porque Cuba tuviera una historia diferente a la que ha tenido en estos últimos cincuenta años. En Miami le honran y recuerdan sus hijos, sus amigos y los compatriotas que como él intentaron con todas las fuerzas y la mejor intención, la búsqueda de una patria sin tiranía, ni totalitarismo.


Víctimas y victimarios en Cuba nuestra de cada día

Los informes que publican las organizaciones civilistas en Cuba y los reportes de los activistas de derechos humanos recogen cada mes cifras alarmantes del aumento de la violencia policial contra la población civil en todo el país. En los informes se cuantifican detenciones policiales acompañadas de golpizas donde siempre varios policías arrestan a un solo ciudadano y se lo llevan preso luego de maltratarlo en público. Los detenidos en estas acciones casi siempre regresan a la casa cuarenta y ocho o setenta y dos horas después y los vecinos lo reciben con simpatías porque saben que no estuvo preso por maleante o ladrón, sino porque es activista de derechos humanos.

Los actos de repudio también forma parte del repertorio de acciones policiales que va en aumento en Cuba. Por órdenes del Estado Mayor y con anuencia de la policía y la Seguridad del Estado, muchos ciudadanos adoctrinados arremeten contra las personas que el alto mando del MININT considera “desafectos y contrarrevolucionarios”. En esos actos casi siempre participan hombres y mujeres traídas de otros repartos de la ciudad, porque los vecinos, si bien es cierto que no intervienen para defenderlos, tampoco se prestan para eso.

Algunos de los integrantes de las brigadas de respuesta rápida se repiten en los actos de repudio, según el área donde operan. Sara Marta Fonseca que reside en el Reparto Rio Verde en Boyeros, La Habana, logró fotografiar a las personas que acechan y dan actos de repudio en su casa, entre ellos, uno que amenazó de muerte a su hijo menor. Sabe donde trabajan y cuánto reciben de ‘estímulo´ varios de los que van hasta allí a gritarles improperios.

María del Carmen y su esposo Jorge Vásquez en Sagua La Grande, también tomaron fotos de los ciudadanos que se prestaron para actos hostiles contra la familia, donde hay dos niños. El matrimonio considera que lo único que ellos han hecho diferente a los vecinos de la zona es ir vestidos de blanco los domingos a la iglesia del pueblo y salir a las calles en determinadas fechas a pedir libertad y democracia para Cuba. Por lo demás llevan una vida normal en su zona que no amerita recibir ofensas e insultos desde el otro lado de la calle, ni que les lancen piedras o pintura contra la casa.

Otros han logrado publicar fotos de policías políticos vestidos de ropa civil que en Santa Clara se prestan para hacer el “trabajo sucio” de golpear, maltratar, ofender y meter en celdas pestilentes a los que reclaman en las calles de Cuba libertad para todos.

Caridad Caballero en Holguín ha sido víctima de actos de repudio por varios residentes en otra zona de Holguín porque sus vecinos se han negado para eso, entre los que la insultan ha visto a una mujer que los domingos va a misa a la misma iglesia católica que ella. También su hijo menor de edad ha sido amenazado de muerte por los mismos policías políticos que en repetidas ocasiones la han golpeado y maltratado cuando sale de su casa para reunirse con otros activistas.

Raumel Vinajera estaba en su casa en Palma Soriano muy tranquilo el 22 de marzo (días antes de llegar el Papa a Cuba) y después de rodear militarmente su vivienda un grupo de las tropas especiales se presentó para llevárselo detenido y fue tal la acción de los vecinos a favor de él que no se lo pudieron llevar preso. Uno de los vecinos le dijo a una agencia de prens, vía telefónica que “se habían opuesto a que se llevaran preso al ‘compañero Raumel’ porque era inocente y no había hecho nada”.

Belkis Toledo hace unas semanas, puso una denuncia en la Fiscalía Provincial de Villa Clara contra un policía político porque en varias ocasiones ha acosado a su hija de 15 años. Según cuenta ella “le dice frase obscenas y la amenaza con “darle un trancazo porque ella esta bonita’. La madre de la menor no guarda muchas esperanzas en que se haga justicia por parte de las autoridades cubanas pero cuenta que ha realizado ese trámite para si su hija es ultrajada, por lo menos, le quede como madre la convicción de que hizo lo poco que un ciudadano puede hacer en una ciudad donde la ley y el orden lo pone la propia policía política.

Cientos de arbitrariedades se comenten diariamente en todo el país y no son denunciadas porque las personas temen represalias peores, o porque las víctimas desconocen que existen en el mundo organismos internacionales donde pueden formular las denuncias de violaciones del derechos humanos. A veces algunos cansados de tantas injusticias se deciden a ir a las casa de los periodistas independientes y contarles su “caso” para que lo denuncien en algún medio de difusión extranjero. Otros, solo miran al horizonte y dicen “este régimen no es eterno y el día que me toque a mí yo hago la justicia’.

Víctimas y victimarios viven en el mismo país, a veces en el mismo pueblo. Por ahora los ofendidos no toman acción contra los que cometen la barbaridad o realizan la felonía amparados por la mirada policial, y la del dirigente del partido comunista, pero nadie sabe mañana. Hay rencor y amargura entre los que transitan por las calles. Entre ellos se ha trazado una frontera transparente cargada de miedo, rabia e impotencia, pero nadie sabe qué puede pasar mañana, si tenemos en cuenta que los cambios, inevitables, llegarán a un país donde el propio gobierno ha sido el artífice del rencor y el odio entre cubanos.